20/11/2019 -
Villa Gesell
Geselina denuncia en Crónica que vivió 29 años de abusos, torturas y maltratos de su marido catequista

Su esposo es catequista y la sometió a un calvario que duró casi 30 años, Daniela Beatriz Quiroga estuvo en el popular multimedios Crónica y se animó a contar las torturas que padeció junto a su familia durante todos estos años. "Me ahorcaba hasta que me ponía morada y sin fuerzas", manifestó en una entrevista que conmociona a toda la ciudad. Las denuncias de ella y sus hijos están radicadas en la Comisaría de la Mujer de Villa Gesell.


 


Cuando se conocieron hace 29 años, tenían una relación "normal". Ella nunca imaginó que este catequista de la ciudad de Villa Gesell en realidad "tenía dos caras" y tampoco pensó que le esperaba a ella y a su familia una larga historia de "miedos, vergüenza, amenazas, abusos sexuales, abuso psicológico, físico y humillación".


Luego de largos años de padecimiento, Daniela Beatriz Quiroga de 51 años se animó a decir "esto se termina hoy" y, en diálogo con cronica.com.ar, decidió contar su historia y la de su familia. "Él me volvió débil porque de ese modo me tenía sometida. Tuvimos cuatro hijos los cuales sufrieron la misma violencia que viví yo", manifestó Quiroga.


La manera de actuar de Juan Pedro Olivares de 50 años durante la relación cambió, aseguró la mujer, cuando ella quedó embarazada por primera vez: "Mi primera hija nació prematura, en la cual la vida de las dos corrió gran peligro. Uno de los motivos por el que no llegó a tiempo fue por sus maltratos, golpes y estrés constante que viví en el embarazo", recordó.


Su médico le aconsejó que ya no era recomendable que tuviera más hijos ya que le habían realizado un corte vertical en la cesárea, además de su bajo peso y contextura "podía complicar las cosas"; "Eso no lo detuvo y me obligó a tener más hijos, el médico en reiteradas veces nos decía que mi vida y la de los bebés corrían riesgo. Cuando tuve al cuarto le pedí por favor al doctor que me ligara las trompas ya que él no se iba a detener, hasta verme muerta. Desde que los tenía en la panza sufríamos sus golpes despiadados sin importarle que los llevara ahí dentro", lamentó Beatriz.


En la vida familiar "todo siguió igual" con reiterados "insultos, abusos y amenazas de muerte". Muchas veces "me apuntaba con armas diciendo que una bala era para mí", y en otra oportunidad me "cortó en el cuello con una cuchilla (el que tenía que decir que fue un accidente)", indicó.


Sus hijos no fueron ajenos a los maltratos físicos y psicológicos de este sujeto: "los colgaba de los pies diciendo que él con ellos podía hacer lo que quisiera", aseguró. Además, quedaron "traumados" con sus métodos de enseñanza "a los golpes desde edades tempranas. Cualquier cosa era justificativo para darles palizas como llorar, correr, travesuras infantiles, por las tablas, las lectura del colegio, los dibujos, las faltas de ortografía, llegar 5 minutos tarde desde la salida de la escuela y todo hecho cotidiano", contó Daniela.


"Colgaba a mis hijos de los pies diciendo que él con ellos podía hacer lo que quisiera. Los obligaba a leer la biblia, rezar y que fueran a la iglesia. Así justificaba sus maltratos y golpes".


El religioso los obligaba de la manera más cruel a "leer la biblia, rezar y que fueran a la iglesia. Así justificaba sus maltratos y golpes. Llenándose la boca de Dios y él era el encargado de hacer nuestras vidas un infierno", recordó.


La víctima relató que una de las formas que tenía para amenazarlos atemorizarlos era "ahorcando a nuestras mascotas hasta desmayarlas". Como también lo hacía con ella: "me ahorcaba hasta que me ponía morada y sin fuerzas". Otras agresiones que ella y sus hijos recibían eran "golpes con la culata del arma en la nuca, piñas en la panza, nos arrastraba de los pelos, con tirones de orejas los levantaba del piso".


Daniela Beatriz perdió hace unos años a su hermano en un accidente de tránsito y con esto solía ponerla a prueba. "Mi ex se divertía en los viajes levantando velocidades excesivas y diciendo que él decidía por nosotros y nuestras vidas", contó y rememoró que una noche "abrió la puerta de mi lado y me empujó con el auto en movimiento. Mientras yo me aferraba para no caer, frenó de repente y a golpes me sacó del auto. Aceleró y me dejó sola en la ruta".


A Beatriz le quedaron varias cicatrices luego de años de torturas. La víctima de violencia de género le tenía "tal asco" que no podía "tener relaciones con él" y recordó que una vez mediante golpes y amenazas "me obligaba a ver pornografía y abusaba de mi, en muchos casos tenía que fingir para evitar más golpes".


Sus hijos crecieron huyendo de su realidad, "traumados sin terminar por completo los estudios". Una vez que se encontró sola con él "ya no me podía amenazar con mis hijos y no tenía nada para sacarme porque me sacó todo". A los vecinos de Villa Gesell les pide que "no se dejen engañar: para afuera él era un buen padre y mejor esposo, tratando bien a todos mostrándose generoso, correcto hablando de Dios y la iglesia".



TAPA EDICIÓN: 11/12/2019





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